dimecres, 11 de març de 2015

EL 8 DE MARZO CONMEMORA LA LUCHA OBRERA DE LAS MUJERES



Cuando la profesora Clara Zetkin, representando al Partido Socialista alemán, en la conferencia internacional de mujeres socialistas de 1910 en Copenhague, propuso celebrar el día internacional de las mujeres consiguió el respaldo de todas las delegadas asistentes.
En el congreso, además, se exigieron mejoras laborales para las mujeres, derechos sindicales, mejores salarios, la jornada de ocho horas y el rechazo al trabajo infantil. Zetkin defendía un nuevo orden social.

La Revolución Rusa de 1917 tuvo mucho que ver en la elección de este día internacional. En Rusia se celebraba el 8 de marzo desde 1914. En 1917 las mujeres rusas se amotinaron ante la falta de alimentos, dando inicio al proceso revolucionario que acabaría en el mes de octubre de ese mismo año. Los acontecimientos del 8 de marzo de 1917 son importantes, además de porque dieron origen a la revolución y porque fueron protagonizados por mujeres, también porque fueron los que hicieron que el Día Internacional de la Mujer se pasara a celebrar definitivamente el 8 de marzo.

Cuando parece que todas las reivindicaciones forman parte del pasado y que las revoluciones son historia, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado el Informe Mundial sobre Salarios 2014/2015, dónde ha analizado entre otros aspectos sociales la desigualdad salarial entre hombres y mujeres en los diferentes países europeos.

Según los resultados del estudio realizado por la OIT la desigualdad en las retribuciones entre mujeres y hombres no está justificada por causas objetivas. La OIT señala que las españolas deberían cobrar un 2% más que los hombres si se tuviera en cuenta una comparativa de sus capacidades productivas.


Lejos de la reducción la brecha salarial, el informe de vulnerabilidades elaborado por Cruz Roja, conocido hace tres días, nos ofrece cifras alarmantes: el 75 % de estas mujeres viven en hogares de extrema pobreza. La organización ha definido un perfil: la mayoría está en el paro, no pueden llegar al final de mes, se hacen cargo del trabajo doméstico y de los hijos, están mejor cualificadas que antes y muchas han sufrido malos tratos.


Con este panorama, el lema “Pan, tierras y paz” de los motines de mujeres  de 1917 tendrá que volver a las pancartas.

El primer Día Internacional de la Mujer en 1911, sacó a la calle más de un millón de mujeres. No podemos abandonar la memoria de nuestras predecesoras, no podemos quedarnos en casa.

Este día 8 hemos vuelto a salir a la calle a defender nuestros derechos, a exigir al gobierno del PP que no nos menosprecie, que nos sitúe en primera línea, que abandone la idea de una sociedad en donde las mujeres somos ciudadanas de segunda.
Defendamos nuestra dignidad en las urnas y en las calles.

Article de Rocío León publicat al diari Més Tarragona 




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