dijous, 5 de febrer de 2015

EL PP Y LA PRESIÓN DE LA CALLE



“No salen millones de españoles a la calle para que todo siga igual”, así de contundente se manifestó el presidente del Gobierno, José Maria Aznar, después de presidir la ejecutiva del PP en julio de 1997. Se refería Aznar a las movilizaciones ciudadanas de repulsa al asesinato de Miquel Angel Blanco por parte de los asesinos de ETA. El entonces máximo dirigente del PP afirmó entonces que el gobierno “no puede dar la espalda a lo que exige la gente en la calle” y que esa presión le obligaba a “endurecer” la lucha antiterrorista en la que “nunca retrocederemos ni un milímetro.” Por cierto, detrás de Aznar se podía ver a un silencioso y mudo Mariano Rajoy, en aquel momento todopoderoso ministro de Administraciones Públicas.  

Esto fue en 1997, menos de dos años después el PP volvió a cambiar radicalmente de discurso. De hecho en una comparencia de prensa insólita -eran los tiempos de la tregua de ETA- el mismo José Maria Aznar se refirió a los terroristas como “los señores de ETA” y definió a la propia banda como “movimiento vasco de liberación nacional”, unos calificativos que ningún presidente democrático había utilizado para referirse a los terroristas, ni antes ni después. Parece increíble pero allí está la hemeroteca para demostrar que no me estoy inventando nada.  

No quiero juzgar al presidente del gobierno de entonces por sus juegos malabares dialécticos. Supongo que sus motivos tendría para hacer estas increíbles declaraciones. Pero si quiero poner de relieve la doble moral con la que el PP ha juzgado siempre las movilizaciones ciudadanas. Cuando Aznar se refería los terroristas como “los señores de ETA” era un adalid de la paz pero cuando el gobierno socialista impulsó después un proceso de paz para poner fin a la violencia etarra al PP y a sus amplificadores mediáticos les faltó tiempo para lanzar todo tipo de improperios y descalificaciones contra los socialistas. Se llegó a afirmar que el gobierno socialista había “traicionado a los muertos”, repugnante difamación que retrata perfectamente a quien la hace. 

Cuando le ha interesado porque coincidía con sus intenciones el PP no ha tardado ni un minuto en “exigir” que se “escuche la voz” de la calle, sin ir más lejos cuando impulsaron esa irresponsable campaña de recogida de firmas contra el Estatut de Catalunya. En aquel momento, curiosamente, no solo pedían el rechazo al Estatut  sino que, ¡oh, sorpresas de la vida!, exigían un referéndum bajo el lema “todos tenemos derecho a opinar.”

Es decir, todos tenemos derecho a opinar…mientras estemos de acuerdo con los postulados del PP, en caso contrario ¡todo prohibido o ignorado! Cuando se han producido enormes movilizaciones ciudadanas de rechazo, primero a la guerra de Irak y, posteriormente, a los brutales recortes sociales impulsados por el gobierno de Rajoy, ¿que ha hecho el PP? ¿Ha escuchado la voz de la calle? ¿Ha sido sensible a las reivindicaciones populares como exigía cuando estaba en la oposición? En absoluto! Se han limitado a referirse a una virtual “mayoría silenciosa” que anida en sus mentes y que, al perecer, le parece muy bien todo lo que hace Rajoy y, a continuación, afirmar que siempre hay más personas que se queden en sus casas que las que se manifiestan en la calle, verdad de Perogrullo que le sirve al PP para restar importancia a absolutamente todas las manifestaciones que se han realizado, se realizan o se realizaran en el mundo (¿en que sociedad se han manifestado en un momento dado más personas que las que no lo han hecho teniendo como referente el conjunto de la población? En ninguna).


Esto cuando el solo hecho de manifestarse contra las políticas de laminación por etapas de nuestro Estado del bienestar no ha sido calificado por los dirigentes del PP como una provocación, chantaje o órdago que no merece ni ser contestada. Recuerdo ahora, en concreto, una manifestación de asociaciones de familiares de ciudadanos con discapacidad que protestaban contra los recortes a las ayudas básicas que habían recibido hasta entonces del Estado. Y cual fue la respuesta del gobierno de Rajoy? Nada, ni se dieron por enterados. Es difícil encontrar en democracia un gobierno como este del PP que haya hecho una exhibición impúdica tan absoluta de prepotencia y, al mismo tiempo, haya despreciado todas las voces que no sean las suyas propias. Que largo se nos hará este año hasta las elecciones generales del mes de noviembre…             

Article de Luis Rosendo publicat al diari Més Tarragona 

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